La Confederación Española de Asociaciones de Padres y Madres de Alumnos (CEAPA) llama maestros y familias a evitar que los niños hagan deberes y lo hace con 5 argumentos. Entre los argumentos de la CEAPA contra los deberes escolares, hay dos que problematizan los deberes como elemento de conflicto entre padres e hijos.

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Uno afirma que los deberes «crean tensiones entre padres e hijos» porque generan rechazo cuando implican tener menos tiempo para jugar, y el otro dice que «constituyen un problema para muchos progenitores, que salen tarde de trabajar y no disponen de tiempo «.

Son argumentos que me interesan de una manera muy especial por dos motivos: en primer lugar, porque constato diariamente que los deberes de los hijos son un problema para los adultos (cada día me piden qué tienen que hacer con esta cuestión en mis conferencias sobre mi método Educar sin gritar). Y en segundo lugar, y más importante aún, porque el conflicto de los deberes en casa es, en realidad, un indicador de un problema social que tiene que ver con la educación de los hijos.

Sé que hacer los deberes es una batalla diaria en muchas casas. Este problema se produce porque los padres asumen que es su responsabilidad hacer que los hijos lleven los deberes hechos. Y no debería ser así. Los deberes son un elemento de la relación alumno-docente, un encargo que el primero recibe del segundo. Así pues, la responsabilidad de hacer los deberes es del alumno y no de sus padres, y éstos no deben usurpar esta responsabilidad. Deben dejar que su hijo opte por hacer los deberes o no hacerlos y viva las consecuencias de su decisión. Sólo así los educamos para una libertad responsable.