A veces nos puede parecer muy difícil dar una orden a nuestro hijo o hija y que se la tome en serio. Frases como «lávate los dientes» o «recoge los juguetes» pueden suponer una batalla en casa y, en buena parte, se debe a cómo damos este mensaje. En el modo de hablar juegan elementos más allá del contenido del mensaje, como la actitud corporal, la mirada y el tono de voz.

Los cuatro puntos imprescindibles que nos ayudaran a transmitir nuestro mensaje con seriedad:

  1. joguinesterraAgacharnos hasta la altura del niño: en cuanto a la posición del cuerpo es importante que nos agachemos hasta su altura en lugar de hablarle desde nuestro nivel.
  2. Fijar la mirada en sus ojos: una vez estamos a su nivel debemos fijar la mirada en los ojos de nuestro hijo. Es necesario que le hablemos sosteniendo el contacto visual, esto nos permitirá establecer una conexión más directa e intensa que hará más efectivo el mensaje. En caso de que no nos mire, podemos acercar un poco nuestra cara a la suya, tocándole ligeramente el brazo.
  3. Hablar con la voz serena: la voz debe reflejar nuestra tranquilidad de ánimo. Hay que dar las órdenes sin ninguna sombra de inquietud, teniendo el convencimiento interno de que lo que decimos debe ser hecho de esa manera y que no hay réplica posible.
  4. Hacer frases simples y cortas: las frases deben ser cortas y simples, no deben incluir explicaciones -que los niños y niñas ya conocen- y deben ser claras.

Así pues, ante él y mirándole a los ojos, con firmeza y serenidad en la voz (y hablando bajito) debemos decir la frase conveniente sin esperar réplica, levantarnos e irnos. De esta manera los niños sentirán que lo que decimos es serio.