Esta mañana he ido a tomar un café. Las parroquianas con quien suelo coincidir, sentadas en la barra, tenían una conversación sobre los miedos de los niños por las noches, y mi llegada ha despertado su interés:

PorsNit

  • – Tú que te dedicas a estas cuestiones, ¿cuál piensas que es la mejor solución?

Olga y la Mima (les he cambiado el nombre) me han contado sus experiencias, y os las resumo a continuación:

L’Olga i la Mima (els he canviat el nom) m’han explicat les seves experiències, i us les resumeixo a continuació:

Olga: Yo, cuando mi hija de tres años se despertaba de noche y venía a nuestra cama, me ponía muy nerviosa y le exigía que volviera a su habitación. Un día le dije que, si no quería dormir en su cama, debería ir a dormir en el garaje. Como sabe que cuando digo algo la digo en serio, dejó de ponerse en nuestra cama y se iba a dormir acurrucada en el sofá. Cuando me di cuenta tuve una conversación con ella y descubrí que su hermana, que es más grande y comparte habitación con ella, hacía ruidos para asustarla.

Mima: Cuando mi niño de 8 años se nos pone a dormir en nuestra cama, como a mí me gusta, le hago un sitio. Dice que tiene miedo y por eso lo acojo. Pero a su padre no le gusta, dice que no duerme bien cuando él está, que el miedo debe ser una excusa y que esto lo tenemos que cambiar. Pero yo creo que sí lo tiene, el miedo, y me sabe mal hacerlo estar solo…

Los casos de Olga y Mima ilustran muy bien tres problemas muy frecuentes relacionados con el hecho de dormir solos o acompañados:

  • Algunos niños tienen miedo por las noches si no se sienten muy cerca de los padres.
  • Algunas parejas tienen problemas porque uno de los dos (generalmente, la madre) es partidario de permitir a los hijos que duerman en su cama, y ​​el otro no.

Como siempre, en el equilibrio está la virtud, y para cada problema hay una solución.

  • Es necesario que Mima explore, junto con él, el miedo de su hijo: ¿qué se imagina? ¿Qué piensa que le puede pasar? ¿Por qué lo piensa? ¿Qué parte cree que hay de realidad y de fantasía en su pensamiento atemorizante? A través de la conversación pueden descubrir, juntos, una solución para apartar el miedo. A veces dudamos de las emociones que expresan los hijos y gestionamos las situaciones sin escuchar suficientemente los niños y niñas. Si Olga hubiera hecho este tipo de exploración conjunta con su hija antes, quizá le habría ahorrado unas cuantas noches en el sofá.
  • Cuando en la pareja hay discrepancia sobre si los hijos tienen que compartir con ellos la cama o no, hay que resolver el problema de tal manera que se satisfagan las necesidades prioritarias. Como tarde o temprano tendrán que aprender a dormir solos, cuando el padre o la madre tengan dificultades para dormir o para sentirse a gusto, será necesario que los niños inicien este aprendizaje. Un padre o una madre que no descanse bien o que no sea feliz en su contexto familiar, difícilmente podrá hacer bien su tarea educadora.

[i] Algunos cuentos nos pueden ayudar. Recurrir a la literatura infantil para hablar de las emociones y de las situaciones facilita mucho las conversaciones.

El Alba Castellví es socióloga y educadora, dispone de una consulta privada donde asesora familias de manera particular; mediación entre padres y adolescentes, coaching familiar, orientación a padres y madres para darles algunas claves para mejorar la convivencia en casa, o bien resolver conflictos concretos. Os podéis poner en contacto con ella para pedir una consulta.