Si los padres y madres sabemos cómo hacer una buena gestión de nuestros conflictos con otras personas podremos educar mejor a nuestros hijos, puesto que podremos ofrecerles un buen ejemplo que puedan imitar. Por eso comparto con vosotros algunas ideas útiles con las que trabajo en mis talleres de gestión de conflictos personales.

blog mediacio 2Para resolver constructivamente un desencuentro personal con alguien, es necesario:

  • Tener claro que nuestra verdad es distinta a la verdad del otro, y que este será capaz de comprender nuestro punto de vista si nosotros lo sabemos explicar. Ello conlleva tener en cuenta el fondo y la forma de lo que decimos.
  • Tener igual de claro que también nosotros podemos comprender el punto de vista del otro si sabemos escuchar bien, lo cual implica plantearle preguntas adecuadas sobre su visión del conflicto.
  • Evitar tener que tratar el tema cuando no nos sintamos emocionalmente preparados para ello. Generalmente no estamos obligados a abordar un asunto en un momento determinado sino que podemos posponerlo hasta un momento oportuno. Cuando nos parezca que este momento ha llegado, hay que preguntar a la otra parte si le va bien tratar la cuestión en ese momento.
  • Cuando nos sentemos a hablar de una discrepancia, mejor hacerlo uno al lado del otro o bien sentados formando un ángulo recto que no sentados uno a cada lado de la mesa.
  • Cuando tomemos la palabra ha de ser para explicar cómo nos hemos sentido ante un determinado hecho.
  • Preguntar a la otra persona cuál fue su intención en lugar de hacer una atribución de intención por nuestra parte, ya sea explícita o sobreentendida.
  • Expresar con claridad qué es lo que nos hizo sentir mal o nos perjudicar y decir, con la misma claridad, qué es lo que queremos o no queremos que ocurra la próxima vez. Se trata, en definitiva, de dejar claras las expectativas.
  • Preguntar a la otra persona qué fue lo que le molestó de nuestra actitud y aceptarlo con sencillez, teniendo en cuenta que el hecho que el otro se moleste no implica que nos cuestione sino, únicamente, que su vivencia fue negativa (lo cual puede ser debido a factores ajenos a nosotros como su cultura familiar, sus valores, sus experiencias anteriores, etc.)
  • Preguntar a la otra persona qué le hubiera gustado en lugar de lo ocurrido.
  • Valorar si podemos ofrecerlo o no en otra ocasión y comentarlo.
  • Tanto si llegamos a un acuerdo como si no, agradecer a la otra persona que haya escuchado y que haya hablado, y cerrar la conversación afirmando que de bien seguro hemos aprendido algo.