Palabras clave: ir a la cama, dormir, niños, sueño, hábito, trucos.

El momento de ir a la cama los niños es un momento crítico en la vida cotidiana de muchas familias. Se ha hablado mucho de cómo conseguir que se duerman los bebés, pero existen pocas ayudas en forma de ideas para lograr que se vayan a la cama los que son un poco más mayores. Todo va bien hasta que un adulto pronuncia la frase “Vete a lavar los dientes, y a dormir.” Empiezan entonces los regateos y excusas para quedarse un rato más entre los mayores. Dado que muchos padres y madres me preguntáis en la consulta cómo podéis conseguir que este momento no sea un problema, os ofrezco aquí algunas ideas (que hay que adaptar a cada realidad familiar y que serán más o menos indicadas según la edad de los niños).

1.- Si el momento de ir a lavarse los dientes es problemático, lo mejor que podemos hacer para conseguir que vayan sin tener que repetirlo diez mil veces es ir juntos, todos, pequeños y mayores. Situarse en familia ante el espejo con los respectivos cepillos de dientes y cepillárnoslos mientras suena una canción (y hasta que se acaba) es más divertido que estar ahí a solas. Tener compañía siempre ayuda a que las cosas aburridas den menos pereza. Al fin y al cabo, los adultos también tendremos que lavarnos los dientes antes de ir a la cama, y de este modo damos ejemplo.

2.- Justo antes de ir a la cama, dediquemos un ratito a una actividad tranquila estando juntos, diariamente, como un pequeño ritual. Un rato de unos 10 o 15 minutos, quizás 20 (en función de la edad de los hijos). La actividad puede consistir, por ejemplo, en lectura en familia (cada uno con su propio libro, los más pequeños con un álbum ilustrado para que lo hojeen por su cuenta); un juego de mesa no muy largo, un dibujo de algún momento del día que termina…

3.- Pongamos una señal horaria (alarma con un sonido dulce) para cuando falten 30 minutos para la hora de ir a la cama y otro que suene cuando falten 15 minutos (con un sonido también dulce pero diferente al primero). Cuando suene la segunda señal, preguntemos a los niños si prefieren irse a la cama a contarles un cuento o si prefieren esperar a la tecera señal (que sonará al cabo de 5 minutos más) y renunciar al cuento en pro de una canción o poema. Dejemos que sean los niños quienes decidan. Lo importante es ir a la cama a la hora adecuada y de esta manera les enseñamos que pueden organizarse a su manera: si escogen irse a la cama antes, nos dará tiempo a leerles un cuento largo. Si deciden ir más tarde, les cantaremos una canción o les recitaremos un poema (puesto que tendremos menos tiempo disponible).

Leérles una novela con continuidad y dejarla cada noche en un punto de interés es útil para que deseen que llegue el momento de ir a la cama, puesto que podrán seguir el hilo dónde lo dejamos la noche anterior.

La estrategia de las señales horarias es muy útil para que puedan hacerse a la idea de que se acerca la hora de ir a la cama y puedan prepararse mentalmente para ello sin que tengamos que repetirlo los mayores.

4.- Si ya leen sus propios libros a solas cuando se van a la cama y les gusta hacerlo durante un buen rato, podemos comentares que en caso de ir a la cama a la segunda señal horaria tendrán más tiempo disponible para la lectura.

5.- Cuando vayan a dormir, pedirles que cuando estén preparados (dentro de la cama) nos avisen para que podamos ir a despedirnos, con un vaso de agua y a explicar el cuento / cantar la canción / recitar el poema. Acudir en cuanto nos llamen, hacerlo (con calma), despedirnos con unas palabras bonitas y desearles buenas noches.

6.- Si nos llaman cuando nos hayamos ido, contestarles que no se preocupen, que vamos sin falta al cabo de 5 minutos –con la condición de que no nos vuelvan a llamar mientras tanto. (Podemos hacerlo, claro, con niños que tengan la capacidad para comprenderlo, a partir de los 3 o 4 años). Al cabo de 5 minutos, volver con ellos, repetirles que hay que ir a dormir, darles nuevos besos y anunciarles que, si no nos llaman, volveremos otra vez al cabo de 7 minutos (¡7 es el número mágico de los cuentos!) y volver a salir. En el caso de que nos vuelvan a llamar, podemos decirles que sin falta vamos a estar ahí en otros 7 minutos. Repetir la estrategia. A menudo los niños se duermen en estos intervalos, con la tranquilidad de saber que estaremos ahí en muy pocos minutos.

Para más información sobre problemas derivados de dormir mal y consideraciones sobre los bebés y los adolescentes –de los cuales no os he hablado en este artículo- podéis ver el artículo Problemes a l’hora de dormir? (en catalán) de la pediatra Núria Roig, publicado por Paresinens.cat.