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Jaume Blasco firma el anàlisis “Què funciona en l’acompanyament familiar a l’escolaritat”, elaborado a partir de 400 estudios de todo el mundo y presentado por la Fundació Bofill e Ivàlua. Participé en el seminario “La implicación familiar en la educación de los hijos: estrategias y programas que funcionan,” cuyas conclusiones resume aquí de forma muy clara su conductora, la Doctora Sílvia Blanch.

Este artículo del periódico Ara recoge una de las conclusiones del análisis de Blasco: hacer los deberes con los hijos tiene un impacto nulo en el aprendizaje. De hecho, podría incluso tener un impacto negativo, dado que a menudo hacer juntos los deberes genera conflictos y malestar entre padres e hijos. La sentencia puede contribuir decisivamente a relajar a muchos padres que, sobrecargados de trabajo y de preocupaciones, se esfuerzan por destinar una parte de su tiempo, cada tarde, a acompañar a sus hijos en la tarea académica.

Padres y madres: ya no hace falta que os sentéis al lado de los niños para ayudarles a resolver problemas ni a hacer ejercicios. ¿Qué podéis hacer que sea verdaderamente útil para contribuir al éxito académico de los niños? Os lo indico a partir de los resultados del análisis, de las aportaciones de la Dra. Blanch y de mi propia experiencia como educadora y asesora familiar.

  • Dedicad tiempo a comunicaros con vuestros hijos. A menudo hablamos de “tiempo de calidad”, pero para que tenga calidad, es preciso que haya tiempo. Como explico en el libro Educar sin gritar, sin una duración consistente el tiempo no puede ser de calidad. El “Baròmetre de la infància i les famílies de Barcelona” de 2014 señala que “Buenos niveles de comunicación con los hijos e hijas se demuestran eficaces contra la repetición del curso escolar, con independencia del nivel de renta” (citado por Blanch).
  • Formaros como padres. A educar mejor, se puede aprender. Es relativamente fácil adquirir herramientas, aprender estrategias para una mejor comunicación y para que las relaciones con los hijos sean más fáciles y fluidas.
  • Generad un tiempo estructurado para el trabajo escolar en casa. Hay que reservar un tiempo y un espacio que cree un hábito. Más allá del tiempo asignado, hay que evitar que los hijos hagan sus deberes. Los niños deben aprender a organizarse sin alargar en exceso el tiempo destinado a las obligaciones, y para ello hay que poner un límite horario al tiempo para los deberes escolares. Si no los han hecho, ellos asumirán la consecuencia en el colegio, con lo cual educamos su grado de responsabilidad.
  • Leed en casa, juntos, y leed con vuestros hijos. Para más información sobre este tema, ved mi articulo “Decálogo para hacer hijos lectores.”
  • Comunicaros y colaborad con los maestros y profesores. Mantened con ellos una relación de confianza mutua, teniendo siempre presente que trabajáis en equipo para un objetivo común: el aprendizaje y bienestar de vuestros hijos.
  • Expresad vuestras expectativas: decidles que esperáis que se esfuercen, que aprendan, que pregunten lo que deseen saber, que estén abiertos y atentos y que retengan los aprendizajes.
  • Tened en cuenta que, aunque según los estudios la implicación en la vida del centro educativo tiene un efecto poco significativo en el éxito escolar desde el punto de vista de los resultados académicos, tiene mucha importancia como contribución cívica a la educación y, además, tener unos padres vinculados a la escuela o instituto es un ejemplo de corresponsabilidad social y de compromiso que para los hijos puede suponer un aprendizaje muy valioso.