Mi experiencia trabajando con padres y madres es muy amplia: desde hace diversos años imparto conferencias y talleres dirigidos a familias con niños y adolescentes, y también hago asesoramiento individual a padres en mi consulta particular. Pero también tengo una extensa experiencia trabajando con niños y niñas: soy maestra y, mucho antes, había sido muy activa en el mundo de la educación en el ocio.

Por este motivo ahora me he decidido a unir estas dos facetas, de formadora de padres y de educadora de niños y adolescentes, creando un nuevo formato: el taller para padres e hijos.


¿Cómo funciona? Es muy sencillo, y hay dos opciones:
A) Cuando los hijos tienen entre 4 y 11 años.
B) Cuando los hijos tienen más de 11 años (y hasta 16).

A) Cuando los hijos tienen entre 4 y 11 años.

Con las familias con hijos pequeños, trabajo a partir de los cuentos. Después de explicar uno, entablo conversación con los niños sobre sus experiencias y emociones relacionadas con el cuento. A partir de este intercambio, cada familia empieza a trabajar con su hijo con un objetivo: llegar a acuerdos sobre las actitudes que se trabajan en el cuento. Después, las conclusiones de cada familia se ponen en común con el resto del grupo, y esto aporta nuevas ideas a las familias que las comparten. Resultado: salimos de la sesión con muchas ganas de hacer cosas positivas y -¡lo que es más importante!- con HERRAMIENTAS PRÁCTICAS para llevarlas a cabo.

B) Cuando los hijos tienen más de 11 años (y menos de 16).

Con familias con adolescentes, trabajo a partir del relato de anécdotas. Estas anécdotas dan lugar a las aportaciones de datos por parte de los jóvenes, que se sienten identificados o pueden identificar a sus conocidos con aquello que se explica. A continuación los padres forman grupos de trebajo con jóvenes que no son sus hijos y debaten sobre la mejor manera de gestionar determinadas situaciones de conflicto familiar. En una tercera fase, los padres y sus propios hijos se reencuentran para llegar a conclusiones que les sirvan a ellos como familia a partir de lo aprendido en el grupo de trabajo.