Queridas familias,

Estos días, aparte de muchos pasteles, en nuestras casas se cuece un aprendizaje sobre quienes somos. Habremos aprendido un montón de cosas sobre nuestra familia en cuanto volvamos a la vida normal. Nunca como hasta ahora habíamos tenido la oportunidad –forzosa, pero oportunidad, al fin y al cabo- de mirarnos tanto rato los unos a los otros, de interactuar tan intensamente y por tanto de conocernos tan bien. Con nuestros defectos y nuestras virtudes.

Inquietudes

Además de este conocimiento mucho más profundo acerca de quiénes somos y de cómo nos relacionamos, también se cuecen estos días en nuestras casas inquietudes. Tengamos cuidado: los niños oyen a hablar todo el tiempo de la epidemia y captan las preocupaciones de sus padres. Hay padres que se preocupan por su propia situación en el futuro, y otros que comentan los problemas económicos y sociales que van a desencadenarse a su alrededor. Tanto si se trata de un caso como del otro, la inquietud de los adultos se transmite. Puede que los niños no parezcan conscientes de la preocupación de los padres, pero lo son.

Aumenta el número de niños con somatizaciones –dolores- y problemas para dormir. También aumenta el número de los que presentan cuadros de estrés, se enfadan más a menudo, desafían… A veces es debido a una inquietud que no se verbaliza (y no se verbaliza porque no se identifica claramente: no saben qué les pasa pero se sienten intranquilos y se alteran).

Para ayudarles, deben tener la información, pero debe ser lo más tranquilizadora posible: hay que explicarles que no hay peligro para ellos y que los padres y abuelos ya toman precauciones, y que si nos quedamos en casa es para evitar que los médicos se queden sin espacio en los hospitales, lo mismo que pasaría si todos enfermáramos de la gripe corriente al mismo tiempo.

Quiero subrayar que los niños están muy atentos a los comentarios entre los mayores sobre temas que les inquietan. Si escuchan una conversación entre adultos, o una conversación telefónica, en la que se dicen cosas como “Aquí nadie sabe lo que pasará”, “Seguro que muere mucha más gente de la creemos” o “Los políticos no saben qué hacer y el futuro está muy negro”, toda la tranquilidad que les hayamos podido transmitir mirándoles a los ojos al hablar con ellos se echa a perder. Los niños van a creer lo que escuchan que decimos a otros adultos. Y si es una versión inquietante, o preocupante, van a sentirse ansiosos.

¿Cómo proteger el bienestar emocional?

Cada día laborable a partir de mañana os ofreceré una idea. Al final, contaréis con un conjunto de

PROPUESTAS PARA SALIR REFORZADOS EMOCIONALMENTE DEL CONFINAMIENTO

Hoy, tengamos en cuenta para empezar la importancia de

Transmitir seguridad en la información:

“Esto es lo que está pasando, así es como se está gestionando y aunque no podemos saber la fecha exactamente, pronto volveremos a la vida normal. Todo el  mundo está haciendo lo que debe para que acabe lo antes posible y los responsables tienen muy buenas ideas.” Decir eso no implica aplaudir al Gobierno, por “responsables” podemos referirnos a los responsables de los hospitales o a cada miembro del personal sanitario. Lo importante es transmitir a los niños la idea de que estamos en buenas manos para que puedan sentirse tranquilos.

Es importante transmitir nosotros la información. No hay que dejar que sean los medios los que expliquen lo que ocurre a los niños, a menos que sea en programas pensados para ellos. También hay que evitar exponerles a imágenes sensacionalistas o al ruido constante de las noticias, siempre preocupantes.

En cuanto a los mayores de 8 o 9 años, si van a compartir los noticiarios y otros programas, tendremos que seleccionar bien los medios. Y es importante limitar el tiempo de consumo de información sobre la epidemia. Ver o escuchar las noticias una vez al día es más que suficiente.  La cantidad de tiempo que se dedica a un tema también transmite inquietud, aunque el tono no sea alarmista.

¡Ánimo!

Sé que muchos padres y madres estáis sobrepasados por tareas escolares y teletrabajo, y cuesta mantener la calma. No os preocupéis, lo estáis haciendo bien y que solamente con el tiempo de dedicación a los hijos y con la disminución de las prisas, ellos ya salen ganando. Además, las ideas que compartiremos estos días os ayudaran a salir reforzados de este confinamiento: con mejores vínculos y mejores relaciones.

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