Recorrido profesional: socióloga, mediadora y educadora

Soy educadora, socióloga y mediadora. Los estudios en mediación y Sociología me permitieron comprender cómo la educación de los niños y los jóvenes puede contribuir a la transformación social.

Mi principal actividad es el asesoramiento de padres y madres. En talleres, conferencias y sesiones particulares con las familias, comparto las herramientas esenciales para educar con serenidad.

En mis sesiones planteo formas concretas de proceder para que la relación educativa entre padres e hijos sea satisfactoria y eficaz.

Trabajé en equipos de investigación universitarios e impartí clases en las facultades de Educación Social y de Sociología.

Me especialicé en la gestión dialogada de conflictos y la mediación, y ejercí como mediadora comunitaria y vecinal para varios Ayuntamientos. Desde hace unos años, ejerzo la mediación en el ámbito privado en conflictos familiares, y específicamente me interesa la gestión de conflictos de convivencia entre padres y adolescentes.

Como maestra, he trabajado en varios centros educativos y opté por colaborar en un proyecto educativo alternativo donde soy educadora de niños y jóvenes de 3 a 15 años.

También me dedico a impartir la enseñanza de la mediación en másters y posgrados.

He publicado los libros Una cesta de cerezas. Siete cuentos para crecer, (KidsPlanet Libros) y Educar sin gritar. Acompañando a los hijos de entre cuatro y doce años en el camino hacia la autonomía (Ediciones Lectio).

Este conjunto de experiencias, sumadas a los retos apasionantes de la maternidad, me han dotado de las herramientas que actualmente me permiten compartir soluciones y hacer de asesora-terapeuta para padres: las herramientas para educar con serenidad y también con firmeza, des del respeto y con autoridad tranquila.

Educar a los ciudadanos del futuro es cambiar el mundo

Las personas conforman la sociedad. De la formación de estas personas dependerá en gran medida quienes serán en el futuro y, por lo tanto, como será el tejido social de nuestro mundo.

Nadie nos enseña a hacer bien la tarea de padres y madres. Cuando nuestros hijos llegan, sólo nuestro sentido común y el ejemplo (o contraejemplo) de las personas que nos rodean nos dan pistas sobre cómo relacionarnos con ellos de forma educativa.

A menudo nos faltan herramientas, nos preguntamos cómo podríamos hacerlo mejor, cómo conseguir que las cosas pasen con más facilidad. Nos preguntamos cómo gestionar los problemas en el momento de la comida cuando un niño no come suficiente o de todo, cómo debemos hacer para que nos obedezca cuando damos una orden, cómo podemos conseguir que un adolescente colabore en casa, cómo podemos avisarles de los peligros sin que nos tomen por tontos, cómo soportar con serenidad las hostilidades, cómo superar la desconfianza, cómo evitar las rabietas… Es necesario que alguien nos ayude a descubrir estas respuestas porqué la tarea educativa de la familia tengo el máximo éxito. Esto es lo que yo pretendo con la formación de padres y madres.

Proveer a las familias de herramientas para, entre otras cosas, mantener la autoridad, educar para la responsabilidad, acompañar a los hijos en la búsqueda de los propios objetivos y convivir con ellos en paz cuando son adolescentes es una función que toda sociedad debería poder hacer. Este es mi objetivo.