Me han invitado a RAC1 para hablar de El juego del calamar y su conveniencia para niños y jóvenes: ¿Es problemático que la vean unos y otros? ¿Por qué? ¿A partir de qué edad es tolerable? De todo ello hemos hablado con Jordi Basté y el profesor de Secundaria Cristian Olivé.

Como puede pasar en la radio, dado que la actualidad manda nos hemos quedado cortos de tiempo. Por esto aquí os expongo mi opinión un poco más desarrollada:

El juego del calamar es una serie muy bien hecha dirigida a un público de más de 16 años. El problema es que la vean los niños. Como sucede habitualmente, el problema es la falta de control de los contenidos digitales que consumen los niños. Respecto a los adolescentes, yo la encuentro en diversos aspectos suficientemente aconsejable (sobre todo si podemos hablar con el profesorado y, así, sacarle jugo.)

Lo positivo que ha conllevado El juego del calamar desde el punto de vista de la educación y la sociedad es que ha conseguido que se ponga sobre la mesa de manera seria el asunto sobre la falta de control de lo que ven los niños.

Escuelas

En las escuelas detectan que la ven niños muy pequeños, incluso de cinco años. Y conozco directamente casos de clases de niños de 9 años en las que la han visto 13 de 20. En las escuelas se observa como la serie permea los juegos.

Algunas escuelas recomiendan que los menores no vean la serie. Los directores de los centros educativos belgas imploran a los padres que hagan conscientes a sus hijos de les consecuencias que esto puede provocar.

En el caso, por ejemplo, del juego de «un, dos, tres, escondite inglés» (dicho «luz verde -luz roja» en la serie, juego del primer capítulo), quien es pillado moviéndose cuando dice «rojo» muere de un tiro. Pues bien: unos niños belgas que reproducían el juego substituían el tiro per un puñetazo.

Muchos padres no reflexionan los suficiente acerca de lo que es conveniente que sus hijos consuman respecto a contenidos digitales o uso de redes sociales, y alguien ha de ayudar a estos padres a orientarse. Esto nos habla de la responsabilidad social de la escuela como entorno educativo que también ha de ayudar a las familias a tener criterios.

Sería bueno que desde los centros se explicara a les familias, desde la proximidad y en formato de taller, que las plataformas tienen sistemas de control parental. Se puede evitar que los niños vean la serie en Netflix. A pesar de que también pueden ver fragmentos en Youtube y otras redes, también hay filtros que se pueden poner. Youtube Explore, por ejemplo (9 a 13 años) excluye contenidos que no sean musicales, tutoriales, educativos, juegos y videoblogs. Si hay familias que no tienen más remedio que dejar a sus hijos solos en casa, los pueden utilizar. Pero se conocen poco. Por este motivo hace falta que las escuelas informen a los padres de cómo se usan. Porque hay muchas familias que no tienen la cultura necesaria per tener acceso a esta información, y sus niños están desprotegidos ante la libertat de mirarla.

Efectos sobre los niños

Tener acceso a contenidos del mundo adulto sin filtros con 7 u 8 años no es adecuado porque no tienen los marcos mentales que les permitan relativizar pero SOBRETODO porque no tienen el POSO emocional para situar bien estas experiencias mentales. Quiero decir que son impactos que no pueden digerir como corresponde y les pueden hacer indiferentes a la dureza, les pueden endurecer la piel de una manera inhumana e insensibilizarles.

La violencia de la serie es demasiado explícita. Puede muy bien ser que, viéndola, un niño de siete años no pueda descansar bien, o que vaya incubando una inquietud que no podrá describir.

Respecto al mensaje que puede recibir la infancia, lo más preocupante de la serie más vista en 90 países es el valor de “vales lo que puedas comprar”. Los niños corren el riesgo de entender que hace falta poner en riesgo la vida porque esta vida vale si puede responder a les exigencias del sistema, es decir, comprar, pagar. Por esto es desaconsejable que la miren los que no tienen aun 16 años. O 17.

Hay que tener en cuenta que la crítica al sistema que la serie tiene implícita no es comprensible para los niños, que solo retienen las anécdotas. Así, uno de los mensajes que pueden recibir los pequeños es que perder implica un castigo, una represalia, que forma parte del mismo juego.

Solo ver el primer capítulo ya es desaconsejable para un niño, porque se muestra que recibir bofetadas a cambio de dinero es legítimo. Ellos es quedan con la idea simplificada: la humillación puede representar un beneficio económico. También puede ser que adopten la idea de que hacer trampas es legítimo cuando te juegas alguna cosa importante. Y entonces el castigo, la humillación y las trampas pueden pasar a formar part del juego, de la normalidad.

Si igualmente la ven, hay que hablar de ello y tratarlo como una oportunidad educativa, para hablarles de qué representa a nivel de valores.

Por ejemple, se puede hablar de la connivencia de los otros cuando maltratan a alguien. Del valor de la amistad, de la nobleza. De cómo algunas personas son utilizadas para el beneficio de otros. Hay elementos de la serie que son buenos pretextos para trabajar temas importantes.

Adolescentes y valor educativo de la serie

En el caso de los niños podemos no dejarles ver la serie; en el caso de los adolescentes, en cambio, la prohibición no funciona.

La ven todos, no ver la serie es quedar fuera de las conversaciones, y no se lo pueden permitir fácilmente a nivel de socialización.

Precisamente por esto hay que aprovechar el potencial que tiene –que es mucho- para educar.

La mejor política es comentarla para ayudarles a pensar sobre todo lo que plantea. La serie es una metáfora del capitalismo: quien no gana, muere. Y es preciso que los otros pierdan para ganar tú. En el capitalismo salvaje, tanto puedes comprar, tanto vales. Los personajes se juegan la vida por una oportunidad que ya no tienen en este sistema.

Sólo hay 3 reglas, y esto hace que el abuso comporte beneficios: aquí se plantea el problema de la falta de regulación, que defienden los partidarios del liberalismo extremo. Un buen educador debe ayudarles a darse cuenta de esto.

Un buen acompañamiento educativo les permitirá pensar en la perversidad de este sistema en el que para sobrevivir hay que conseguir dinero jugándose la dignidad e incluso la vida.

También se puede sacar partido de trabajar las discriminaciones por sexo, edad, origen y creencia. Y el concepto de solidaridad en un equipo.

Y se puede debatir sobre qué es la igualdad, un tema de ética fundamental para trabajar e la adolescencia: según el amo, allá todos juegan en igualdad de condiciones, pero no se tiene en cuenta la desigualdad de partida. Y esto en nuestras sociedades a menudo también pasa y son muchos los que piensan que hay igualdad de oportunidades cuando en realidad tenemos condiciones muy diferentes ya antes de empezar la carrera.

Y también se puede aprovechar para cuestionar el mérito de los que ganan más, que a menudo son los que se aprovechan más del resto o los que tienen mejores condiciones de partida, y no los que más lo merecen.

Tanto con nilos, si ya no podemos evitar que la vean, como con los adolescentes hay que aprovechar la serie para abordar temas com los problemas de la falta de regulación, el papel que tiene el punto de partida de cada uno, de la sosuertert, de la explotación… y para hablar de la crueldad y contraponerles los valores positivos.

Saber más

Podéis acceder a un artículo con un resumen del programa en RAC1 sobre El juego del calamar y el podcast aquí (todo en catalán).

Si os interesa el tema, os recomiendo alguna de mis conferencias, talleres o grupos de trabajo que podéis organizar en vuestro centro o en vuestra comunidad:
Educar sin gritar
Adolescentes: educar sin desesperar(se)
Adolescentes y móvil: cómo hacer un buen uso
Transitemos la adolescencia con buen pie

Soy socióloga y educadora, dispongo de una consulta privada en la que asesoro familias de manera particular. Hago mediación entre padres y adolescentes, coaching familiar, orientación a padres y madres para proporcionarles algunas claves para mejorar la convivencia en casa, o resolver conflictos concretos. Os podéis poner en contacto conmigo para solicitar una consulta.